viernes, 23 de octubre de 2015

Las perreras y las protectoras.

     Los niños y niñas de clase estudiando los ecosistemas, los seres vivos... creen que las personas podemos hacer mucho más por el cuidado de estos. Algunos han investigado sobre especies en peligro de extinción, perreras y protectoras de animales... Les iré dejando poco a poco sus trabajos aquí.

     Hoy comparto el de Hugo sobre perreras y protectoras, que nos ha explicado hoy en clase y por el que han decidido aportar su granito de arena y hacer una protectora con la ayuda de toda la gente que quiera participar. Les mantendremos informados de los avances de esta.


PERRERAS o 
PROTECTORAS
¿Qué es una perrera?
Una perrera es un centro público, pagado con los impuestos de todos los ciudadanos, gestionado por un ente público. Normalmente es competencia de los Ayuntamientos o las Diputaciones Provinciales, que pueden hacer o no una concesión con una empresa privada, que se encargue de la gestión.
Se encarga de la recogida de los animales abandonados y su cuidado durante un tiempo limitado (dejando oportunidad a que los dueños los reclamen u otras personas los adopten) y que, terminado el tiempo limitado (y siempre dependiendo de cómo se gestione esa perrera) los sacrifican.
¿Qué es una protectora?
Una protectora es una entidad asociativa, que puede o no ser ayudada por los organismos públicos. Por lo general, la forman personas que deciden asociarse para ayudar a los animales abandonados y que se nutren de la ayuda solidaria para realizarlo.
No son un centro público, aunque en ocasiones, son ayudadas en forma de subvenciones por la Administración Pública, pero se nutren de la ayuda de socios, donantes y de los propios voluntarios.
Cada protectora tiene un reglamento que se establece por acuerdo de los socios de la asociación y que es llevado a cabo y gestionado por la Junta Directiva, personas elegidas por votación popular de los socios para llevar a cabo las funciones que se les designen.
En las protectoras, por lo general, se trata a los perros y se les mantiene hasta que son adoptados o mueren de viejos o por enfermedad. El sacrificio se considera cuando el animal sufre por enfermedad y no se puede hacer nada por él.
Debido al hacinamiento de perros, es común la presencia de enfermedades contagiosas, a pesar de que se procure la limpieza y tratamiento de los perros afectados.


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